-Es un lugar precioso-dijo Claire.
-Si, precioso y mágico.-respondió Silvia-aquí, en este árbol esta la vida de la diosa si este árbol muriese-dijo señalando al precioso árbol-No quedaría nada de los vampiros.
-Vaya…-respondió Ed sacando todas nuestras maletas del coche.
-Pero… Silvia solo hay dos camas… ¿Cómo dormiremos?-pregunte.
-Pues dormiréis dos en una cama. No os importara ¿No? Es que aquí siempre he vivido yo sola y no tenemos mucho espacio para invitados.
-Yo duermo con Claire-dijo Ed-no me gustaría compartir cama con mi hermano.
Por mí de acuerdo-dijo Claire sonriendo maliciosamente mientras yo le fulminaba con la mirada-¿Que? No me mires así a mi tampoco me haría gracia compartir cama con mi hermana.
Me chirriaron los dientes y mire a Erik. Aunque el parecía divertido el me miro y me sonrío y yo le conteste con una mirada de odio.
-Cada uno tenéis un portátil para vuestro uso personal. Elegid el que queráis. Hasta mañana, que ya es tarde.
Cogí mis maletas y seguí a Erik a nuestra habitación. Cuando llegue las solté por el suelo y me tumbe en la cama. Pase allí algún tiempo tumbada mientras que Erik se duchaba.
Zoey Trinkets como no me abras la puerta ahora mismo me voy a enfadar.
Lo siento Atenea
Me levante rápidamente y la cogí en mis brazos, estaba helada. Saque su cama y su comida y se las puse en una esquinita del cuarto y al poco tiempo ya estaba dormida.
Que suerte tienen algunas…
Erik salio del baño con unos viejos pantalones de chándal bastante rotos, su pecho al descubierto y su pelo mojado despeinado. Era realmente guapo… Yo me puse mi pijama mas calentito y me metí en la cama lo mas lejos de el aunque realmente me moría por abrazarle. Pero no, eso no era posible…
Mis sueños no tuvieron interrupciones aunque juraría que sentí a Erik abrazándome pero no lo podía saber con certeza. Cuando me desperté Erik no estaba a mi lado, en su lugar había una pequeña nota en la que ponía:
Querida Zoey:
Como esta noche no me has hecho ni caso me he ido a desayunar sin ti te espero en la cocina.
Erik.
Me levante arrastrando los pies y me dirigí a la cocina, había demasiada luz y me escocían los ojos. Allí estaban los tres sentados. Parecía una estampa de promoción de pijamas del corte ingles, y esa idea me hizo reír. ¿Había vampiros modelos? Por que yo nunca había visto uno…
-Buenos días chicos-dije sonriente-¿Qué vamos a hacer hoy?
-Buenos días hermanita-dijo Claire sonriente-hoy tenemos día libre y he pensado que podemos ir a dar una vuelta por los caminos ¿Qué os parece? Silvia dice que están preciosos en esta época.
-Es una buenísima idea-dijo Ed sonriente-pero será mejor de que antes desayunes Zoey pareces muerta de hambre.
Estuve comiendo, más bien engullendo por que me moría de hambre. La verdad es que no se me había ocurrido pensarlo pero… Que estaría haciendo Stevie Rae ahora al saber que estaba en una casita en la sierra a solas con su amante. No lo sabia aunque me intrigaba ver su cara debería ser como la de un escorpión con diarrea más o menos. La simple idea me hizo sonreír. Me termine rápidamente mi tostada con tomate y jamón que por cierto estaba deliciosa y me puse mis vaqueros claros y un jersey de cuello vuelto rojo. La verdad es que hacia demasiado frío. Cuando salimos eran las diez de la mañana y en los árboles aun quedaban pequeños restos de escarcha. El camino empezaba en una gran fuente que su caudal daba a unos lavaderos antiguos ya inservibles. Al principio del camino había campos con higueras, castaños, moreras, cerdos y perros…
Pero el camino cada vez se iba haciendo mas desierto solo se escuchaba el ruido de nuestros pasos sobre la tierra mojada y el murmullo de el agua por el pequeño canal de nuestra izquierda.
-Este sitio da miedo-dijo Claire
-No seas miedica Claire-respondió Ed-Ya nos queda poco para terminar el camino y llegar al otro pueblo.
-Pero es que no puedo más…-dijo ella arrastrando los pies.
-Chicos callaos-dijo Erik de repente-No lo escucháis-Escuchamos en silencio durante unos segundos que a mi personalmente se me hicieron eternos… y en efecto se escucharon unos pasos rápidos.
-¿Qué es eso?-dije en un susurro.
-Dije que este sitio no era bueno volvamos por favor.
-Esperad voy a ver quien es-Erik se movió despacio y sigilosamente hasta el lugar de donde provenía el ruido y una carcajada de el rompió el silencio.
-¿De que te ríes?-dije algo confusa.
-De que este precioso animalito haya podido asustar a tu hermana de eso me rió-El cogió a un perro del suelo y nos lo enseño mientras se reía.-Aquí tenéis el fruto de vuestro temor.
-Pero… si es monísima-dije abalanzándome sobre el.
-Buaj pero si tiene pulgas es asqueroso…-dijo Claire.
-Bueno y tu tienes la cabeza hueca y no me quejo…-dije algo enfadada por su comentario aunque cambie de tema rápidamente-¿y como le llamaremos?
-Pulgoso-dijo Claire irónicamente.
-Pues a mi pulgoso me gusta de verdad-dijo Ed.
-Pulgoso…-lo repetí una y otra vez hasta que al final me acabo gustando y dije-perfecto e perro ya tiene nombre nos lo llevamos-dije sonriendo ante la cara de asco de Claire.
Erik me copio por la cintura mientras decía que no quería que me cállese con el perrito en las manos, así que me deje por que en el fondo me gustaba…
Cuando llegamos a nuestro nuevo hogar olía ha comida recién hecha.
Hogar dulce hogar-pensé
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viernes, 26 de febrero de 2010
Capitulo 21
-Chicos, ¿que os ha pasado?
-Nada, bueno… si, nos hemos transformado en vampiros adultos, pero creo que a parte de eso nada mas-dijo Ed con una sonrisa picara.
-¿Por que no me lo habéis comunicado antes? No veis que esto es importante tenemos que comprobar vuestro estado de salud por si os falta algo-dijo Neferet con una falsa preocupación.
-Mm... Nos encontramos perfectamente Neferet pero muchas gracias.-dijo Claire
-Me alegro mucho chicos. Pero esto de vuestra transformación tan repentina no debe ser bueno… Se que a partir de mañana tenéis que dejar la casa de la noche pero vuestra situación es distinta a la de los demás. Normalmente tenéis que pasar cuatro años siendo iniciados antes de madurar pero vosotros apenas lleváis unos meses… No podéis iros de la casa de la noche. Pero en esta no estaréis bien. Tenéis que ir a una adaptada a vuestras capacidades. Hay una pequeña propiedad de la casa de la noche en el monte allí esta la sucursal de la magia de los vampiros. Allí esta el árbol sagrado, creo que allí estaréis bien.
-¿Qué? ¿Trasladarnos?-Dije aturdida por el gran giro que habían dado las cosas.
-Si, deberéis trasladaros pero solo será por vuestra propia seguridad.-respondió Neferet.
-Pero nosotros no queremos cambiarnos.-replique.
-Pero aquí no importa lo que queráis o no, yo soy la alta sacerdotisa y yo elijo. Ahora las chicas tienen que irse a su cuarto, vamos rápido-dijo nos echaba a mi y a Claire del cuarto.
No me gusta esto de que nos trasladen-dije a Atenea.
Lo se, pero allí estaréis en el sitio sagrado al lado del árbol con los poderes de la diosa. Hay nunca os ara daño.
Cierto pero…
Pero nada Zoey. Tu destino es ir para allá, nunca lo olvides.
A la mañana siguiente tuvieron que recoger todas sus pertenencias y guardarlas de nuevo en sus grandes maletas, después Neferet los metió en un avión directo a Sevilla.
Yo me senté con Erik en el avión, estuvimos todo el trayecto abrazados. No quería que nos separasen, el era, el era mi amor verdadero… Y nada iba a hacer que nos volviésemos a separar, ni Stevie Rae ni nadie… Me puse los cascos de mi ipod y puse para que se escucharan canciones al azar y empezó a sonar mi canción preferida “Summercat” la canción que siempre me alegra el día. Creo que a partir de ese momento deje de sentir miedo, sabia que mientras estuviera junto a mi hermana, mis amigos, mi madre y Atenea nada podría pasarme. Aunque no era tan fácil, no sabia ni siquiera a donde me dirigía. Pero como bien había dicho Atenea ese era mi destino…
Cuando llegamos nos recogió una mujer de unos cincuenta y tantos, decía que se llamaba Silvia y que era la encargada de cuidar del árbol sagrado y de la pequeña casa, aunque yo realmente no me creía nada de lo que decía sus ojos estrechos no atraían confianza.
Estuvieron dos horas más en coche hasta que llegaron a un pueblo llamado Santa Ana la Real. Tuvimos que pasar por despeñaperros un valle realmente bonito. No se por que pero nadie dijo nada durante el trayecto, el ambiente estaba tan decaído que sentía claustrofobia. Yo sabia que nada podía pasarnos ¿Por que ellos no confiaban en que fuese así?
El pueblo era… ¿Como explicarlo? Tenía un aura mágica lo que la gente llamaría un lugar encantado aunque nosotros sabíamos que no era mágico así por que así.
Nos íbamos a alojar en una calle empedrada no era muy larga y apenas había coches, el final de la calle daba a un gran espacio abierto lleno de olivos y muy verde.
Silvia nos señalo una casa, tenía unas grandes puertas de madera de caoba con doble hoja. Ella las abrió y entre en lo que se parecía más aun sueño que a la realidad. Había un gran y largo pasillo, con suelo de piedra y techos de vigas de madera. Las paredes eran de piedra pintada de blanco y las piedras del suelo eran blancas y había algunas negras que formaban unas largas margaritas negras. A la derecha había un sofá de madera con unos cojines rojos, a la izquierda unas puertas dobles de madera de ébano que conducían a una habitación con una cama de matrimonio con doseles. Un escritorio de madera con dos sillas aparentemente confortables y dos portátiles de Apple uno rosa y otro azul turquesa, en la habitación había dos puertas de caoba una daba a un pequeño baño con una gran bañera y la otra puerta daba a un pequeño closet.
Siguiendo por el pasillo un poco mas adelante había un salón a la derecha con varios sofás, mesas, una chimenea y estanterías con libros. Aunque parecía que tenía poca utilidad. A la izquierda había una escalera de caracol que se enrollaba bastante alto primero daba a una especie de clase muy bien equipada, hay 6 mesas, dos de ellas eran mesas dobles y estaban al principio de la clase de adelante de una pizarra verde. Otra de ella era la que supuestamente ocupaba al profesor, había dos mesas dobles más pero estas estaban más lejos y parecían mesas de laboratorio y la última estaba al fondo del todo y contenía todo tipo de frascos, productos, libros etc. Las paredes quitando los espacios de las ventanas estaban repletas de libros. La escalera seguía hacia arriba y allí había una especie de torreón desde donde se observaba todo el campo, el pueblo, la iglesia… ¡TODO!
Bueno sigo con el pasillo, un poco mas adelante a la derecha había una cocina con una gran chimenea, un horno de pan, un frigorífico, una mesa de pino bastante gastada, algunas sillas y poco mas.
A la izquierda otra habitación idéntica a la otra. Al final del pasillo cuando se habría la puerta había un pequeño porche con algunas mesas altas y varias normales. Y una gran mesa donde parecía que se ponía un buffet libre. Y allí delante nuestra estaba el árbol el preciado árbol… Era hermoso lo mejor que he visto y que veré en toda mi vida, el árbol estaba flotando en el aire y tenia el tronco, las raíces y las ramas de color dorado. Pero las hojas eran de color turquesa. Era mágico.
A la izquierda del árbol había otra puerta algo más pequeña que daba a un pequeño salón con una chimenea, un sofá en forma de “ele”, una televisión y una pequeña barra con un frigorífico. También había otra puerta que daba a un huerto por el que se cruzaba por un camino de piedras blancas y al final del camino un cenador iluminado con velas azules y doradas.
Cualquiera se hubiese enamorado a primera vista de este lugar al que desde este momento debía llamar mi hogar.
-Nada, bueno… si, nos hemos transformado en vampiros adultos, pero creo que a parte de eso nada mas-dijo Ed con una sonrisa picara.
-¿Por que no me lo habéis comunicado antes? No veis que esto es importante tenemos que comprobar vuestro estado de salud por si os falta algo-dijo Neferet con una falsa preocupación.
-Mm... Nos encontramos perfectamente Neferet pero muchas gracias.-dijo Claire
-Me alegro mucho chicos. Pero esto de vuestra transformación tan repentina no debe ser bueno… Se que a partir de mañana tenéis que dejar la casa de la noche pero vuestra situación es distinta a la de los demás. Normalmente tenéis que pasar cuatro años siendo iniciados antes de madurar pero vosotros apenas lleváis unos meses… No podéis iros de la casa de la noche. Pero en esta no estaréis bien. Tenéis que ir a una adaptada a vuestras capacidades. Hay una pequeña propiedad de la casa de la noche en el monte allí esta la sucursal de la magia de los vampiros. Allí esta el árbol sagrado, creo que allí estaréis bien.
-¿Qué? ¿Trasladarnos?-Dije aturdida por el gran giro que habían dado las cosas.
-Si, deberéis trasladaros pero solo será por vuestra propia seguridad.-respondió Neferet.
-Pero nosotros no queremos cambiarnos.-replique.
-Pero aquí no importa lo que queráis o no, yo soy la alta sacerdotisa y yo elijo. Ahora las chicas tienen que irse a su cuarto, vamos rápido-dijo nos echaba a mi y a Claire del cuarto.
No me gusta esto de que nos trasladen-dije a Atenea.
Lo se, pero allí estaréis en el sitio sagrado al lado del árbol con los poderes de la diosa. Hay nunca os ara daño.
Cierto pero…
Pero nada Zoey. Tu destino es ir para allá, nunca lo olvides.
A la mañana siguiente tuvieron que recoger todas sus pertenencias y guardarlas de nuevo en sus grandes maletas, después Neferet los metió en un avión directo a Sevilla.
Yo me senté con Erik en el avión, estuvimos todo el trayecto abrazados. No quería que nos separasen, el era, el era mi amor verdadero… Y nada iba a hacer que nos volviésemos a separar, ni Stevie Rae ni nadie… Me puse los cascos de mi ipod y puse para que se escucharan canciones al azar y empezó a sonar mi canción preferida “Summercat” la canción que siempre me alegra el día. Creo que a partir de ese momento deje de sentir miedo, sabia que mientras estuviera junto a mi hermana, mis amigos, mi madre y Atenea nada podría pasarme. Aunque no era tan fácil, no sabia ni siquiera a donde me dirigía. Pero como bien había dicho Atenea ese era mi destino…
Cuando llegamos nos recogió una mujer de unos cincuenta y tantos, decía que se llamaba Silvia y que era la encargada de cuidar del árbol sagrado y de la pequeña casa, aunque yo realmente no me creía nada de lo que decía sus ojos estrechos no atraían confianza.
Estuvieron dos horas más en coche hasta que llegaron a un pueblo llamado Santa Ana la Real. Tuvimos que pasar por despeñaperros un valle realmente bonito. No se por que pero nadie dijo nada durante el trayecto, el ambiente estaba tan decaído que sentía claustrofobia. Yo sabia que nada podía pasarnos ¿Por que ellos no confiaban en que fuese así?
El pueblo era… ¿Como explicarlo? Tenía un aura mágica lo que la gente llamaría un lugar encantado aunque nosotros sabíamos que no era mágico así por que así.
Nos íbamos a alojar en una calle empedrada no era muy larga y apenas había coches, el final de la calle daba a un gran espacio abierto lleno de olivos y muy verde.
Silvia nos señalo una casa, tenía unas grandes puertas de madera de caoba con doble hoja. Ella las abrió y entre en lo que se parecía más aun sueño que a la realidad. Había un gran y largo pasillo, con suelo de piedra y techos de vigas de madera. Las paredes eran de piedra pintada de blanco y las piedras del suelo eran blancas y había algunas negras que formaban unas largas margaritas negras. A la derecha había un sofá de madera con unos cojines rojos, a la izquierda unas puertas dobles de madera de ébano que conducían a una habitación con una cama de matrimonio con doseles. Un escritorio de madera con dos sillas aparentemente confortables y dos portátiles de Apple uno rosa y otro azul turquesa, en la habitación había dos puertas de caoba una daba a un pequeño baño con una gran bañera y la otra puerta daba a un pequeño closet.
Siguiendo por el pasillo un poco mas adelante había un salón a la derecha con varios sofás, mesas, una chimenea y estanterías con libros. Aunque parecía que tenía poca utilidad. A la izquierda había una escalera de caracol que se enrollaba bastante alto primero daba a una especie de clase muy bien equipada, hay 6 mesas, dos de ellas eran mesas dobles y estaban al principio de la clase de adelante de una pizarra verde. Otra de ella era la que supuestamente ocupaba al profesor, había dos mesas dobles más pero estas estaban más lejos y parecían mesas de laboratorio y la última estaba al fondo del todo y contenía todo tipo de frascos, productos, libros etc. Las paredes quitando los espacios de las ventanas estaban repletas de libros. La escalera seguía hacia arriba y allí había una especie de torreón desde donde se observaba todo el campo, el pueblo, la iglesia… ¡TODO!
Bueno sigo con el pasillo, un poco mas adelante a la derecha había una cocina con una gran chimenea, un horno de pan, un frigorífico, una mesa de pino bastante gastada, algunas sillas y poco mas.
A la izquierda otra habitación idéntica a la otra. Al final del pasillo cuando se habría la puerta había un pequeño porche con algunas mesas altas y varias normales. Y una gran mesa donde parecía que se ponía un buffet libre. Y allí delante nuestra estaba el árbol el preciado árbol… Era hermoso lo mejor que he visto y que veré en toda mi vida, el árbol estaba flotando en el aire y tenia el tronco, las raíces y las ramas de color dorado. Pero las hojas eran de color turquesa. Era mágico.
A la izquierda del árbol había otra puerta algo más pequeña que daba a un pequeño salón con una chimenea, un sofá en forma de “ele”, una televisión y una pequeña barra con un frigorífico. También había otra puerta que daba a un huerto por el que se cruzaba por un camino de piedras blancas y al final del camino un cenador iluminado con velas azules y doradas.
Cualquiera se hubiese enamorado a primera vista de este lugar al que desde este momento debía llamar mi hogar.
Capitulo 20
Mientras que pasaba todo esto, en una habitación estaba pasando algo parecido a lo de las chicas lo que pasa es que estos no lo sabían, habían pasado una noche realmente mala pero no se imaginaban que algo como aquello les podía pasar…
-Ed llegamos tarde levántate-Erik le levanto la sabana para destapar la cara dormida de su hermano pequeño, pero el tenia algo extraño un tatuaje de color verde zafiro le recorría la parte izquierda de la cara desde la mandíbula hasta la frente pasando por sus ojos grandes ahora dilatados por el miedo.
-¿Qué te ha pasado en la cara?-dijeron los dos al unísono mientras que señalaban sus caras con manos temblorosas.
Ambos se levantaron corriendo y se acercaron al espejo del baño, en efecto, allí estaba Ed con su tatuaje esmeralda del mismo color de sus ojos en la parte izquierda de su cara y Erik tenia un tatuaje muy parecido pero en la parte derecha pero de color azul turquesa al igual que los ojos de estos. Los dos parecían guerreros, eran… Adultos y aunque aun no lo sabían, su vida había cambiado para siempre.
Pasaron minutos, quizás horas y ninguno de los dos se dispuso a romper es silencio que se había producido en la pequeña habitación en cuestión de segundos. Se escuchaba a la gente en los pasillos pero poco a poco el sonido desapareció trayendo el frío y cortante silencio.
Pasaron minutos, uno, dos, doce, dieciocho, veintidós, treinta…
Y alguien llamo a la puerta… Aun en estado de shock autentico no se atrevieron a abrir, la puerta sonó una segunda vez y ambos se miraron con ojos llenos de miedo y de no saber que pasaba realmente a su alrededor.
Erik sin saber como hizo mover sus músculos agarrotados fuera del baño y después con un esfuerzo infinito cruzo la pequeña habitación para abrir la puerta que hoy le parecía más frío y duro de lo normal.
Lo primero que vio fue dos figuras femeninas iluminadas con un aura que hasta un alma tan impura como la suya podría haberla visto, parecían ángeles pero a la vez sus caras imponían un respeto mayor que a cualquier persona incluso que a Neferet a la que tanto respeto le tenía.
-Zoey, Claire-dijo con voz entrecortada. El se inclino ante ellas y les beso la mano.
-Erik, Ed. Habéis si dos elegidos por la diosa, nuestra madre para ayudarnos a desbancar a Neferet y ha su sequito.-Dijo Claire con voz alta y fuerte.
-¿Que?-dijo Ed abrumado por la rapidez en la que estaban ocurriendo tantas cosas.
-Si, así es… Por eso os habéis convertidos en vampiros adultos igual que nosotras. Vuestros poderes empezaran a desarrollarse pronto. No olvidéis que tenéis que usarlos con sabiduría.-Dijo Zoey con voz serena.
Pasaron horas encerrados en la pequeña habitación de los chicos, ellas le contaron todo lo que sabían. Y aunque estando en condiciones tan extravagantes ese día fue el mejor día de sus vidas.
Tomaron capuchinos calientes, jugaron a las cartas, hablaron, durmieron, rieron, lloraron… Pero su felicidad no podía durar mucho tiempo, pues en algún momento tendrían que salir de su pequeña burbuja llena de felicidad y como no ese momento llego.
-Erik llaman a la puerta, abre-Erik se levanto y abrió la puerta. Y allí situada junto al umbral estaba Neferet con una cara de enfado, pero repentinamente esta cambio al ver la marca de Erik, después se asomo a la puerta con una delicadeza extrema, y allí vio a tres caras de tres niños realmente jóvenes con marcas de adultos vampiros, incluso había vampiros que en el lecho de su muerte nunca habían conseguido unas marcas tan bellas y extensas. Ella no sabia lo que estaba ocurriendo su expresión era de terror hacia algo cercano, pues ella sabia que el crecimiento repentino de esos niños no significaba otra cosa que la aceleración de sus planes. Si querían robarles el poder, tendría que ser ahora o nunca…
-Ed llegamos tarde levántate-Erik le levanto la sabana para destapar la cara dormida de su hermano pequeño, pero el tenia algo extraño un tatuaje de color verde zafiro le recorría la parte izquierda de la cara desde la mandíbula hasta la frente pasando por sus ojos grandes ahora dilatados por el miedo.
-¿Qué te ha pasado en la cara?-dijeron los dos al unísono mientras que señalaban sus caras con manos temblorosas.
Ambos se levantaron corriendo y se acercaron al espejo del baño, en efecto, allí estaba Ed con su tatuaje esmeralda del mismo color de sus ojos en la parte izquierda de su cara y Erik tenia un tatuaje muy parecido pero en la parte derecha pero de color azul turquesa al igual que los ojos de estos. Los dos parecían guerreros, eran… Adultos y aunque aun no lo sabían, su vida había cambiado para siempre.
Pasaron minutos, quizás horas y ninguno de los dos se dispuso a romper es silencio que se había producido en la pequeña habitación en cuestión de segundos. Se escuchaba a la gente en los pasillos pero poco a poco el sonido desapareció trayendo el frío y cortante silencio.
Pasaron minutos, uno, dos, doce, dieciocho, veintidós, treinta…
Y alguien llamo a la puerta… Aun en estado de shock autentico no se atrevieron a abrir, la puerta sonó una segunda vez y ambos se miraron con ojos llenos de miedo y de no saber que pasaba realmente a su alrededor.
Erik sin saber como hizo mover sus músculos agarrotados fuera del baño y después con un esfuerzo infinito cruzo la pequeña habitación para abrir la puerta que hoy le parecía más frío y duro de lo normal.
Lo primero que vio fue dos figuras femeninas iluminadas con un aura que hasta un alma tan impura como la suya podría haberla visto, parecían ángeles pero a la vez sus caras imponían un respeto mayor que a cualquier persona incluso que a Neferet a la que tanto respeto le tenía.
-Zoey, Claire-dijo con voz entrecortada. El se inclino ante ellas y les beso la mano.
-Erik, Ed. Habéis si dos elegidos por la diosa, nuestra madre para ayudarnos a desbancar a Neferet y ha su sequito.-Dijo Claire con voz alta y fuerte.
-¿Que?-dijo Ed abrumado por la rapidez en la que estaban ocurriendo tantas cosas.
-Si, así es… Por eso os habéis convertidos en vampiros adultos igual que nosotras. Vuestros poderes empezaran a desarrollarse pronto. No olvidéis que tenéis que usarlos con sabiduría.-Dijo Zoey con voz serena.
Pasaron horas encerrados en la pequeña habitación de los chicos, ellas le contaron todo lo que sabían. Y aunque estando en condiciones tan extravagantes ese día fue el mejor día de sus vidas.
Tomaron capuchinos calientes, jugaron a las cartas, hablaron, durmieron, rieron, lloraron… Pero su felicidad no podía durar mucho tiempo, pues en algún momento tendrían que salir de su pequeña burbuja llena de felicidad y como no ese momento llego.
-Erik llaman a la puerta, abre-Erik se levanto y abrió la puerta. Y allí situada junto al umbral estaba Neferet con una cara de enfado, pero repentinamente esta cambio al ver la marca de Erik, después se asomo a la puerta con una delicadeza extrema, y allí vio a tres caras de tres niños realmente jóvenes con marcas de adultos vampiros, incluso había vampiros que en el lecho de su muerte nunca habían conseguido unas marcas tan bellas y extensas. Ella no sabia lo que estaba ocurriendo su expresión era de terror hacia algo cercano, pues ella sabia que el crecimiento repentino de esos niños no significaba otra cosa que la aceleración de sus planes. Si querían robarles el poder, tendría que ser ahora o nunca…
Capitulo 19
Corrí y corrí sin pararme delante de nadie y de nada, las piernas me dolían del esfuerzo pues hacia mucho tiempo que no corría y una gota de sudor me caía por la frente. Cuando creí que me dejaron de seguir me senté bajo un árbol, estaba realmente cansada el pecho me daba pinchazos y la garganta me dolía de respirar aire frío… No había podido ver lo que había en el plano, pero iba a averiguarlo…
Cuando recupere el aliento empecé el camino de vuelta a mi habitación y en el camino me encontré con Claire. Ella tenía la cara blanca y estaba temblando ¿Qué habría ocurrido?
-¿Qué ha pasado?-dije con sumo interés.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae… Las tres… Tu… Yo… Nosotras… Nix…
-¿Qué dices? Explícate…
-He escuchado quieren…-dijo temblando-Un cambio PRP significa plan de robo del poder… Y el poder lo tiene Nix… Lo tiene mama… Nos mataran si no les da el poder… Ellas saben que Nix es nuestra madre…-Mi mente se quedo en blanco y mi piel se volvió igual de blanca que la suya, empecé a temblar y las lagrimas empezaron a caer por mis mejillas, las piernas me flaquearon y me caí al suelo, el pecho se me desgarro y los sollozos y las lagrimas no me dejaban apenas respirar…
-No, no pueden hacernos esto… es horrible… demasiado… perverso.
-Ya ves… Y me da la impresión de que no tenemos mucho tiempo… Tenemos que hablar con mama… Y rápido…
-Vamos tenemos que hacérselo saber ya.
Las dos fuimos a la habitación aun temblando y nos metimos en la cama para que pudiésemos meternos en la casa de nuestra madre.
-Hola pequeñas ¿Qué os pasa?-dijo Nix cuando entramos sudorosas y blancas como la nieve en su prado.
-Mama, mama-dije corriendo mientras iba abrazarla-Nos quieren raptar y quitarte tus poderes.
-¿Qué dices?-dijo aturdida por el rápido cambio que habían tomado las cosas.
-Si mama es horrible. Quieren tu poder y no se lo puedes dar.
-¿Que? ¿Quien?-respondió ella preocupada.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae…-Respondimos las dos al unísono.
-Pequeñas tranquilas-dijo sonriendo-El poder ya no esta en mis manos. Lo tenéis vosotras.
-¿Qué dices?-dijo Claire.
-Si pequeñas, cuando os marque recibisteis mis poderes pero no se os activaran completamente hasta que os transforméis completamente.
-¿Qué? ¿Qué dices?-dije
-Nos estas mintiendo ¿verdad?-dijo Claire.
-No, pequeñas, no. Mi poder es vuestro y es hora que os transforméis definitivamente. Venid, acercaos.
Las dos nos acercamos, confusas como estábamos solo podíamos hacer caso a lo que nos decía y creerla. Pues… ¿que íbamos a hacer sino? Nada, no podíamos hacer nada…
Ella nos copio de las manos y puso sus manos en nuestra frente.
Susurro unas palabras y derepente en nuestra luna creciente empezó a doler con punzadas agudas y el dolor empezó a extenderse como la pólvora por nuestra cara después por nuestro torso brazos piernas ¡TODO! El dolor me mataba me corroía queríamos gritar pero los músculos de la mandíbula estaban tan tensados que no se podía. Tardo minutos en dejar de dolerme cuando dejo de dolerme estaba pérdida, no sabia que había pasado.
Lo primero que vi fue el techo de mi cuarto gire la cabeza allí estaba Claire tumbada en su cama mirándome ausente.
-Claire ¿Qué ha pasado? ¿Somos adultas de verdad?
Ella no respondió. Me levante de la cama y me acerque a Claire estaba temblando y su cuerpo daba sacudidas.
-Claire, Claire ¿Estas bien? Joder respóndeme Claire-dije poniéndome realmente nerviosa.
-Si, si estoy bien ¿De veras somos adultas?
-No lo se…-Me fui al baño y me acerque al espejo del baño, si, allí estaba mi cara mi cara con un hermoso tatuaje color morado recorriendo toda mi cara con espirales, estrellas etc. De repente oí una vos en mi cabeza (Y no era de Atenea)
Tranquilas os mandare una ayudita extra…
-Lo has escuchado-grito Claire.
-Aja-es lo que pude decir, estaba totalmente pillada ¿Cómo habían podido pasar tantas cosas en tan poco tiempo?
Claire se levanto de la cama y se acerco a mi las dos nos miramos. Ella tenía exactamente el mismo tatuaje que yo en la cara. Nunca me había visto parecido alguno en ella pero ahora que la miraba de verdad veía que realmente las dos éramos iguales. Los mismos ojos grandes en forma de avellana, la misma cara alargada, la nariz pequeña y respingona, el pelo largo ¡Todo! Éramos absolutamente iguales en todos los sentidos. Le di la mano sabia que a partir de ahora nada seria igual que antes… Y mientra nuestra sangre mágica se regocijaba empecé a sentir el poder dentro de mi…
Cuando recupere el aliento empecé el camino de vuelta a mi habitación y en el camino me encontré con Claire. Ella tenía la cara blanca y estaba temblando ¿Qué habría ocurrido?
-¿Qué ha pasado?-dije con sumo interés.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae… Las tres… Tu… Yo… Nosotras… Nix…
-¿Qué dices? Explícate…
-He escuchado quieren…-dijo temblando-Un cambio PRP significa plan de robo del poder… Y el poder lo tiene Nix… Lo tiene mama… Nos mataran si no les da el poder… Ellas saben que Nix es nuestra madre…-Mi mente se quedo en blanco y mi piel se volvió igual de blanca que la suya, empecé a temblar y las lagrimas empezaron a caer por mis mejillas, las piernas me flaquearon y me caí al suelo, el pecho se me desgarro y los sollozos y las lagrimas no me dejaban apenas respirar…
-No, no pueden hacernos esto… es horrible… demasiado… perverso.
-Ya ves… Y me da la impresión de que no tenemos mucho tiempo… Tenemos que hablar con mama… Y rápido…
-Vamos tenemos que hacérselo saber ya.
Las dos fuimos a la habitación aun temblando y nos metimos en la cama para que pudiésemos meternos en la casa de nuestra madre.
-Hola pequeñas ¿Qué os pasa?-dijo Nix cuando entramos sudorosas y blancas como la nieve en su prado.
-Mama, mama-dije corriendo mientras iba abrazarla-Nos quieren raptar y quitarte tus poderes.
-¿Qué dices?-dijo aturdida por el rápido cambio que habían tomado las cosas.
-Si mama es horrible. Quieren tu poder y no se lo puedes dar.
-¿Que? ¿Quien?-respondió ella preocupada.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae…-Respondimos las dos al unísono.
-Pequeñas tranquilas-dijo sonriendo-El poder ya no esta en mis manos. Lo tenéis vosotras.
-¿Qué dices?-dijo Claire.
-Si pequeñas, cuando os marque recibisteis mis poderes pero no se os activaran completamente hasta que os transforméis completamente.
-¿Qué? ¿Qué dices?-dije
-Nos estas mintiendo ¿verdad?-dijo Claire.
-No, pequeñas, no. Mi poder es vuestro y es hora que os transforméis definitivamente. Venid, acercaos.
Las dos nos acercamos, confusas como estábamos solo podíamos hacer caso a lo que nos decía y creerla. Pues… ¿que íbamos a hacer sino? Nada, no podíamos hacer nada…
Ella nos copio de las manos y puso sus manos en nuestra frente.
Susurro unas palabras y derepente en nuestra luna creciente empezó a doler con punzadas agudas y el dolor empezó a extenderse como la pólvora por nuestra cara después por nuestro torso brazos piernas ¡TODO! El dolor me mataba me corroía queríamos gritar pero los músculos de la mandíbula estaban tan tensados que no se podía. Tardo minutos en dejar de dolerme cuando dejo de dolerme estaba pérdida, no sabia que había pasado.
Lo primero que vi fue el techo de mi cuarto gire la cabeza allí estaba Claire tumbada en su cama mirándome ausente.
-Claire ¿Qué ha pasado? ¿Somos adultas de verdad?
Ella no respondió. Me levante de la cama y me acerque a Claire estaba temblando y su cuerpo daba sacudidas.
-Claire, Claire ¿Estas bien? Joder respóndeme Claire-dije poniéndome realmente nerviosa.
-Si, si estoy bien ¿De veras somos adultas?
-No lo se…-Me fui al baño y me acerque al espejo del baño, si, allí estaba mi cara mi cara con un hermoso tatuaje color morado recorriendo toda mi cara con espirales, estrellas etc. De repente oí una vos en mi cabeza (Y no era de Atenea)
Tranquilas os mandare una ayudita extra…
-Lo has escuchado-grito Claire.
-Aja-es lo que pude decir, estaba totalmente pillada ¿Cómo habían podido pasar tantas cosas en tan poco tiempo?
Claire se levanto de la cama y se acerco a mi las dos nos miramos. Ella tenía exactamente el mismo tatuaje que yo en la cara. Nunca me había visto parecido alguno en ella pero ahora que la miraba de verdad veía que realmente las dos éramos iguales. Los mismos ojos grandes en forma de avellana, la misma cara alargada, la nariz pequeña y respingona, el pelo largo ¡Todo! Éramos absolutamente iguales en todos los sentidos. Le di la mano sabia que a partir de ahora nada seria igual que antes… Y mientra nuestra sangre mágica se regocijaba empecé a sentir el poder dentro de mi…
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