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viernes, 26 de febrero de 2010

Capitulo 19

Corrí y corrí sin pararme delante de nadie y de nada, las piernas me dolían del esfuerzo pues hacia mucho tiempo que no corría y una gota de sudor me caía por la frente. Cuando creí que me dejaron de seguir me senté bajo un árbol, estaba realmente cansada el pecho me daba pinchazos y la garganta me dolía de respirar aire frío… No había podido ver lo que había en el plano, pero iba a averiguarlo…
Cuando recupere el aliento empecé el camino de vuelta a mi habitación y en el camino me encontré con Claire. Ella tenía la cara blanca y estaba temblando ¿Qué habría ocurrido?
-¿Qué ha pasado?-dije con sumo interés.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae… Las tres… Tu… Yo… Nosotras… Nix…
-¿Qué dices? Explícate…
-He escuchado quieren…-dijo temblando-Un cambio PRP significa plan de robo del poder… Y el poder lo tiene Nix… Lo tiene mama… Nos mataran si no les da el poder… Ellas saben que Nix es nuestra madre…-Mi mente se quedo en blanco y mi piel se volvió igual de blanca que la suya, empecé a temblar y las lagrimas empezaron a caer por mis mejillas, las piernas me flaquearon y me caí al suelo, el pecho se me desgarro y los sollozos y las lagrimas no me dejaban apenas respirar…
-No, no pueden hacernos esto… es horrible… demasiado… perverso.
-Ya ves… Y me da la impresión de que no tenemos mucho tiempo… Tenemos que hablar con mama… Y rápido…
-Vamos tenemos que hacérselo saber ya.
Las dos fuimos a la habitación aun temblando y nos metimos en la cama para que pudiésemos meternos en la casa de nuestra madre.
-Hola pequeñas ¿Qué os pasa?-dijo Nix cuando entramos sudorosas y blancas como la nieve en su prado.
-Mama, mama-dije corriendo mientras iba abrazarla-Nos quieren raptar y quitarte tus poderes.
-¿Qué dices?-dijo aturdida por el rápido cambio que habían tomado las cosas.
-Si mama es horrible. Quieren tu poder y no se lo puedes dar.
-¿Que? ¿Quien?-respondió ella preocupada.
-Neferet, Yaralia, Stevie Rae…-Respondimos las dos al unísono.
-Pequeñas tranquilas-dijo sonriendo-El poder ya no esta en mis manos. Lo tenéis vosotras.
-¿Qué dices?-dijo Claire.
-Si pequeñas, cuando os marque recibisteis mis poderes pero no se os activaran completamente hasta que os transforméis completamente.
-¿Qué? ¿Qué dices?-dije
-Nos estas mintiendo ¿verdad?-dijo Claire.
-No, pequeñas, no. Mi poder es vuestro y es hora que os transforméis definitivamente. Venid, acercaos.
Las dos nos acercamos, confusas como estábamos solo podíamos hacer caso a lo que nos decía y creerla. Pues… ¿que íbamos a hacer sino? Nada, no podíamos hacer nada…
Ella nos copio de las manos y puso sus manos en nuestra frente.
Susurro unas palabras y derepente en nuestra luna creciente empezó a doler con punzadas agudas y el dolor empezó a extenderse como la pólvora por nuestra cara después por nuestro torso brazos piernas ¡TODO! El dolor me mataba me corroía queríamos gritar pero los músculos de la mandíbula estaban tan tensados que no se podía. Tardo minutos en dejar de dolerme cuando dejo de dolerme estaba pérdida, no sabia que había pasado.
Lo primero que vi fue el techo de mi cuarto gire la cabeza allí estaba Claire tumbada en su cama mirándome ausente.
-Claire ¿Qué ha pasado? ¿Somos adultas de verdad?
Ella no respondió. Me levante de la cama y me acerque a Claire estaba temblando y su cuerpo daba sacudidas.
-Claire, Claire ¿Estas bien? Joder respóndeme Claire-dije poniéndome realmente nerviosa.
-Si, si estoy bien ¿De veras somos adultas?
-No lo se…-Me fui al baño y me acerque al espejo del baño, si, allí estaba mi cara mi cara con un hermoso tatuaje color morado recorriendo toda mi cara con espirales, estrellas etc. De repente oí una vos en mi cabeza (Y no era de Atenea)
Tranquilas os mandare una ayudita extra…
-Lo has escuchado-grito Claire.
-Aja-es lo que pude decir, estaba totalmente pillada ¿Cómo habían podido pasar tantas cosas en tan poco tiempo?
Claire se levanto de la cama y se acerco a mi las dos nos miramos. Ella tenía exactamente el mismo tatuaje que yo en la cara. Nunca me había visto parecido alguno en ella pero ahora que la miraba de verdad veía que realmente las dos éramos iguales. Los mismos ojos grandes en forma de avellana, la misma cara alargada, la nariz pequeña y respingona, el pelo largo ¡Todo! Éramos absolutamente iguales en todos los sentidos. Le di la mano sabia que a partir de ahora nada seria igual que antes… Y mientra nuestra sangre mágica se regocijaba empecé a sentir el poder dentro de mi…

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