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viernes, 26 de febrero de 2010

Capitulo 20

Mientras que pasaba todo esto, en una habitación estaba pasando algo parecido a lo de las chicas lo que pasa es que estos no lo sabían, habían pasado una noche realmente mala pero no se imaginaban que algo como aquello les podía pasar…
-Ed llegamos tarde levántate-Erik le levanto la sabana para destapar la cara dormida de su hermano pequeño, pero el tenia algo extraño un tatuaje de color verde zafiro le recorría la parte izquierda de la cara desde la mandíbula hasta la frente pasando por sus ojos grandes ahora dilatados por el miedo.
-¿Qué te ha pasado en la cara?-dijeron los dos al unísono mientras que señalaban sus caras con manos temblorosas.
Ambos se levantaron corriendo y se acercaron al espejo del baño, en efecto, allí estaba Ed con su tatuaje esmeralda del mismo color de sus ojos en la parte izquierda de su cara y Erik tenia un tatuaje muy parecido pero en la parte derecha pero de color azul turquesa al igual que los ojos de estos. Los dos parecían guerreros, eran… Adultos y aunque aun no lo sabían, su vida había cambiado para siempre.
Pasaron minutos, quizás horas y ninguno de los dos se dispuso a romper es silencio que se había producido en la pequeña habitación en cuestión de segundos. Se escuchaba a la gente en los pasillos pero poco a poco el sonido desapareció trayendo el frío y cortante silencio.
Pasaron minutos, uno, dos, doce, dieciocho, veintidós, treinta…
Y alguien llamo a la puerta… Aun en estado de shock autentico no se atrevieron a abrir, la puerta sonó una segunda vez y ambos se miraron con ojos llenos de miedo y de no saber que pasaba realmente a su alrededor.
Erik sin saber como hizo mover sus músculos agarrotados fuera del baño y después con un esfuerzo infinito cruzo la pequeña habitación para abrir la puerta que hoy le parecía más frío y duro de lo normal.
Lo primero que vio fue dos figuras femeninas iluminadas con un aura que hasta un alma tan impura como la suya podría haberla visto, parecían ángeles pero a la vez sus caras imponían un respeto mayor que a cualquier persona incluso que a Neferet a la que tanto respeto le tenía.
-Zoey, Claire-dijo con voz entrecortada. El se inclino ante ellas y les beso la mano.
-Erik, Ed. Habéis si dos elegidos por la diosa, nuestra madre para ayudarnos a desbancar a Neferet y ha su sequito.-Dijo Claire con voz alta y fuerte.
-¿Que?-dijo Ed abrumado por la rapidez en la que estaban ocurriendo tantas cosas.
-Si, así es… Por eso os habéis convertidos en vampiros adultos igual que nosotras. Vuestros poderes empezaran a desarrollarse pronto. No olvidéis que tenéis que usarlos con sabiduría.-Dijo Zoey con voz serena.
Pasaron horas encerrados en la pequeña habitación de los chicos, ellas le contaron todo lo que sabían. Y aunque estando en condiciones tan extravagantes ese día fue el mejor día de sus vidas.
Tomaron capuchinos calientes, jugaron a las cartas, hablaron, durmieron, rieron, lloraron… Pero su felicidad no podía durar mucho tiempo, pues en algún momento tendrían que salir de su pequeña burbuja llena de felicidad y como no ese momento llego.
-Erik llaman a la puerta, abre-Erik se levanto y abrió la puerta. Y allí situada junto al umbral estaba Neferet con una cara de enfado, pero repentinamente esta cambio al ver la marca de Erik, después se asomo a la puerta con una delicadeza extrema, y allí vio a tres caras de tres niños realmente jóvenes con marcas de adultos vampiros, incluso había vampiros que en el lecho de su muerte nunca habían conseguido unas marcas tan bellas y extensas. Ella no sabia lo que estaba ocurriendo su expresión era de terror hacia algo cercano, pues ella sabia que el crecimiento repentino de esos niños no significaba otra cosa que la aceleración de sus planes. Si querían robarles el poder, tendría que ser ahora o nunca…

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